jueves, 12 de junio de 2014

La foto de mi perfil

Debido a los innumerables pedidos recibidos (en realidad, han sido dos) he decidido contarles la historia de la fotografía que ilustra mi avatar.





La Señorita Catalina era mi maestra de primer grado. Una vieja aburrida, con serios problemas de dicción que nos complicaban el aprendizaje y convertían en tortura los dictados.
En un recreo se acercó subrepticiamente hacia mí y me entregó una nota para mi madre.
Con actitud cómplice y generosa, me felicitó por haber sido una de las tres niñas elegidas para desfilar.
Yo la miré extrañada. Luego la miré enojada. Y finalmente le solté un "no quiero" mientras volvía a poner la carta entre sus manos.

Cuando nos despedíamos, formados en el patio de la escuela, la vicedirectora me avisó que me quedara unos minutitos más para hablar con ella.
Esta vez fueron dos las encargadas de darme la carta, la felicitación y el beso.
Evidentemente, mi maestra no confiaba en su capacidad de convicción y buscó apoyo en la otra vieja.

No quiero, dije tímidamente. Y me fui corriendo.

Cuando llegué a casa, mi amada madre ya había sido avisada de la buena noticia. También le anticiparon mi negación a participar, claro.

- Marinita, te eligieron para desfilar. Estoy muy contenta!
- No quiero.
- Pero, es algo muy importante. Es algo muy lindo. Todas las nenas quieren desfilar.
   Todas las mamás quieren que sus nenas desfilen.
- Yo no quiero.
- Vas a desfilar!
- Por qué?
- Porque lo digo yo!

Así terminó la negociación. Como terminaban todas las negociaciones con mi madre en aquellos tiempos.




Luego me escondí a jugar en el galpón, y le canté a mi perra Millie, una canción compuesta especialmente para la ocasión. Se intitulaba "Si no quiero no voy nada, lará lará lará" y su letra repetía infinitamente la frase del título, en distintos ritmos y tiempos.
Millie disfrutaba del show con sus orejas paraditas y movía la cola alegremente.

Lo que siguió fue una semana completa de acoso e insistencia por parte de mi progenitora, la maestra, la vicedirectora, y la presidenta de la asociación cooperadora.
Se sumaban las burlas de mi hermano y algún "Hacele caso a tu mamá" de parte de mi padre, agotado por escuchar a mi madre, que no hablaba de otra cosa, y no paraba de hablar.

Finalmente, la Señorita Catalina me llevó a la biblioteca para que estuviéramos tranquilas, me dio unos sugus para sobornarme, y con voz muy dulce y falsa insistió en que tenía que estar feliz de ser una de las elegidas.
Yo comencé a pucherear... y finalmente exploté en un sonoro  "Yo no quiero ser soldado!"








Quienes estén interesados en saber más sobre mi etapa de pasarellas, pueden leer aquí


sábado, 31 de mayo de 2014

Ay, Teseo...!!!

Según el mito, el barco en el cual volvieron desde Creta, Teseo y los jóvenes atenienses, lo conservaron por muchísimos años.
Retiraban siempre las tablas estropeadas y las reemplazaban por nuevas.
Se plantea así, una duda filosófica: si a un barco se le reemplazan, una a una, sus partes... sigue siendo el mismo barco?

Ay, Teseo!! Heme aquí, volviendo a navegar, desde otro puerto y con distinto paisaje.
Intento otra vez, recorrer los mares bravíos de la blogósfera, e invoco tu protección en este desafío!!!

De la vieja tripulación, sólo hemos quedado mi grumete Charly y yo.
Aunque se ha sumado la marinera Morocha, no estimo que ella tenga grandes intenciones de colaborar en la tarea, como no sea para cazar moscas...

Estoy aquí. Como tu barco, soy otra y soy la misma.

La sal y el tiempo han carcomido algunas partes y he tenido que reemplazarlas.
Peste, muertes, orfandad, piratería, tormentas y tsunamis, han hecho lo suyo.
Aún así conservo la misma sonrisa y el mismo corazón pespunteado.

Vuelvo a escribir, a buscar compañeros para esta travesía.

Bienvenidos a mi barco!!!